El sistema escolar chileno está entrando en una nueva etapa de regulación de la convivencia escolar, hoy hablamos de convivencia educativa. Desde diciembre de 2025, la publicación de nuevas instrucciones de la Superintendencia de Educación —especialmente la Circular N°781 de la Superintendencia de Educación y la Circular N°782 de la Superintendencia de Educación— redefine el estándar esperado para los Reglamentos Internos y los protocolos de actuación.
Este nuevo marco reemplaza y actualiza regulaciones previas como la Circular N°482 de la Superintendencia de Educación y se articula con otras instrucciones vigentes, entre ellas la Circular N°860 de la Superintendencia de Educación, además de nuevas leyes de protección de derechos de la niñez.
A esto se suma la próxima publicación de una nueva Ley de Convivencia Escolar, que busca fortalecer el enfoque formativo y preventivo en la gestión de conflictos escolares.
En este contexto, el desafío para los equipos directivos ya no es solo cumplir con la normativa, sino desarrollar una gobernanza institucional capaz de implementar estos cambios con coherencia pedagógica, jurídica y organizacional.
A continuación, 5 desafíos estratégicos y algunos pasos concretos para enfrentarlos.
1. Pasar de un reglamento formal a un instrumento real de gobernanza escolar
Uno de los cambios más relevantes de la Circular 781 es que redefine el Reglamento Interno (RICE) como un instrumento central de gestión institucional, alineado con principios de derechos, inclusión, enfoque formativo y autonomía progresiva de los estudiantes.
Esto implica dejar atrás reglamentos centrados exclusivamente en sanciones disciplinarias.
Desafío
Muchos establecimientos aún operan con reglamentos que funcionan más como documentos administrativos que como herramientas de gestión.
Pasos estratégicos
• Realizar auditorías normativas internas del reglamento y protocolos.
• Identificar inconsistencias entre prácticas reales y lo que establece el RICE.
• Integrar los protocolos dentro del reglamento como parte del sistema de convivencia.
• Buscar asesoría técnica educativa especializada
2.Instalar un modelo formativo de abordaje de conflictos
La Circular 782 introduce una transformación relevante: el tránsito desde un modelo disciplinario punitivo hacia uno formativo y restaurativo.
La norma exige diferenciar entre:
• medidas formativas
• medidas de apoyo psicosocial
• medidas reparatorias
• medidas disciplinarias
Además, obliga a incorporar mecanismos de gestión colaborativa de conflictos, como mediación o conciliación pedagógica.
Desafío
Muchos equipos directivos no cuentan con capacidades instaladas para implementar procesos restaurativos o mediaciones escolares.
Pasos estratégicos
• Capacitar a equipos de convivencia y docentes en mediación escolar y justicia restaurativa.
• Diseñar flujos claros de intervención temprana frente a conflictos.
• Definir criterios institucionales para la aplicación gradual de medidas.
• Buscar asesoría técnica educativa especializada
3. Gestionar el enfoque de derechos en contextos escolares complejos
El nuevo marco regulatorio integra principios derivados de normas recientes como la Ley de Garantías de la Niñez y otras regulaciones sobre discriminación e inclusión.
La Circular 781, por ejemplo, exige que el reglamento contemple aspectos como:
• reconocimiento de identidad de género
• no discriminación arbitraria
• respeto a diversidad cultural o religiosa
• enfoque de género en convivencia escolar.
Desafío
Los equipos directivos deben equilibrar derechos, convivencia escolar y diversidad de visiones dentro de la comunidad educativa.
Pasos estratégicos
• Revisar el lenguaje del reglamento desde una perspectiva de derechos y no discriminación.
• Generar espacios de diálogo con la comunidad educativa sobre convivencia y diversidad.
• Fortalecer los protocolos de resguardo frente a vulneraciones de derechos.
4. Asegurar coherencia institucional entre normativa, protocolos y prácticas
Uno de los riesgos actuales es la fragmentación normativa: reglamentos, protocolos y procedimientos que no dialogan entre sí.
Las nuevas circulares buscan precisamente sistematizar procedimientos que antes estaban dispersos, como protocolos de convivencia, manejo de conflictos o situaciones de desregulación emocional.
Desafío
Muchos establecimientos tienen múltiples protocolos, pero carecen de un sistema coherente de gestión de convivencia.
Pasos estratégicos
• Construir un dosier institucional de protocolos.
• Definir responsables y tiempos de activación claros.
• Implementar sistemas de registro y trazabilidad de casos.
5. Desarrollar liderazgo directivo en gestión normativa y convivencia
Finalmente, el mayor desafío no es técnico, sino de liderazgo institucional.
El nuevo marco regulatorio exige que los equipos directivos gestionen simultáneamente:
• cumplimiento normativo
• prevención de conflictos
• protección de derechos
• participación de la comunidad educativa
Todo esto en un contexto de creciente judicialización de los conflictos escolares.
Desafío
Muchos equipos directivos no han sido formados para liderar procesos de gobernanza normativa escolar.
Pasos estratégicos
• Integrar la gestión normativa al Plan de Mejoramiento Educativo.
• Fortalecer el rol y liderazgo del equipo de convivencia como estructura estratégica de la formación en el colegio.
• Generar instancias de formación continua para directivos y sostenedores.
Una oportunidad para fortalecer la gobernanza educativa
Aunque las nuevas circulares han sido percibidas por algunos establecimientos como una mayor carga regulatoria, también representan una oportunidad.
El desafío no es simplemente actualizar documentos, sino avanzar hacia instituciones educativas capaces de gestionar la convivencia con criterios pedagógicos, jurídicos y organizacionales claros.
En este nuevo escenario, el Reglamento Interno deja de ser un requisito administrativo y pasa a convertirse en un instrumento estratégico para construir comunidades educativas más justas, seguras y coherentes con los derechos de niños, niñas y adolescentes.


